Cántaros grises que se iluminan con fragancia de manzana,
vientos fríos que se entibian con aroma de canela,
la fragancia de la piña y el mamey tejen la bufanda
con lana de pasas y ciruelas, calentado la mano y el corazón.
A la par se baten las letras entre recuerdos, añoranzas, e ilusiones,
en el aceite hirviendo salpican versos de los corazones,
las burbujas sonrientes giran dentro de la olla y
avivan la cocina con entusiasmo, regalando calor.
Y nos sentamos a la mesa, esa que es una,
la de todos, desde donde estemos y
donde escribimos con cariño y algarabía el encuentro
de la familia, los amigos y todos los afectos.
¡Feliz Navidad para todos!


