jueves, 7 de junio de 2018

En los pies de Chi Q'aq


Uno que es escalera para tocar el cielo.

Uno que recuerda la constancia de las horas.

Uno que observa sin perder detalle.

Uno que se impone, monumental y enmudecido.

Uno que se expresa sin cobardía.

Uno que le hierven las entrañas y escupe tenacidad.

Uno que llora lágrimas petrificadas de tiempo.

Uno que arde, arde y arde por dentro y lo escuchan como oír llover.

Uno que ruge de tiempo en tiempo para acordarnos de la pequeñez.

Uno que está herido y sangra muerte.

Uno que es inmenso, azul y olvidado.

Uno que no se da por vencido y estalla.

miércoles, 6 de junio de 2018

De volcanes y distancias

Lejos, imponente, vigilante, enmudecido, siempre, siempre allí. Hogar de tantas personas, su refugio y medio vida. Aventura para escaladores, una hermosa postal para el turista. El paisaje que se luce a fin de año sonriendo entre celajes.

Tanta riqueza natural y tanto olvido de su amenaza. Esa es la Guatemala profunda, la de las entrañas. La que nos despierta con un rugido, la que nos asfixia con su intensidad; la que nos obliga a reaccionar, la que nos reta, la que nos ablanda el corazón a fuerza de lágrimas; la que nos obliga a un examen de conciencia, la que nos cuestiona en lo más profundo del alma y que se nos olvida cuando permanece en silencio.

©sepc junio, 2018
Fotografía de César Borjes

sábado, 2 de junio de 2018

De tareas y legados

La muerte como consecuencia natural de la vida puede o no tener discusión. Es una realidad contundente, es un proceso  natural y nuestra reacción dependerá de cómo sepamos enfrentarla.  La muerte por cualquier otro motivo nos pone a prueba, nos hace dudar y nos rebela. Y si esta proviene de una bala – por el motivo – que sea más. Guerra, asalto o defensa propia, las causas se convierten en síntomas y así el círculo deviene en espiral. Algunos nos hemos sacudido con la muerte de Claudia Patricia Gómez González y las lágrimas, aunque no dulces, nos han permitido tragarnos la amarga noticia.

Hoy sábado descansarán en paz ella y sus sueños rotos en el cementerio de La Unión Los Mendoza, y también un poco el alma fatigada y triste de sus familiares, amigos y miembros de su aldea. En esa aldea azul que se resbala en la cordillera y en las nubes, muy lejos de nuestra realidad citadina y apenas a catorce kilómetros de Quezaltenango quedará durmiendo para siempre, si así la dejamos. Claudia Patricia era mujer, joven, indígena por nacimiento y por su trayectoria de vida: valiente, emprendedora y con ansias de tener una vida digna. Fue sinónimo de rebeldía por condición. Migrar a un país que le facilitará oportunidades fue su elección obligada.
Sean estas palabras una honra a su memoria y a la de tantas mujeres migrantes que elijen el riesgo, el trayecto, sí, de manera ilegal, para alcanzar un techo, comida, salud y bienestar para ellos y sus afectos. La mejor manera de enaltecer sus vidas es no olvidarlas y asumir la lección. Hoy no me distraigo en el acto del patrullero de la frontera – él deberá rendir cuentas dentro de su sistema y su conciencia–. 

Me concentro en qué vamos a hacer nosotros como sociedad y como personas individualmente para tener un país que habilite oportunidades para la niñez y  la juventud y que ese “sueño americano” se convierta en el sueño guatemalteco hecho realidad. No un sueño utópico, ni de cuento de hadas, ni de discurso cansón y malgastado. Un sueño que nos eleve a sacar lo mejor de nosotros – de todos – y que promueva educación de calidad y fácil acceso desde la primaria hasta los grados superiores universitarios. Educación que no se traduzca en enseñar vocales, consonantes, restas y sumas y repetir como loros ríos y montañas donde habitan personas que jamás alcanzarán sus sueños. Educación que impulse la creatividad, el razonamiento y las ansias de seguir aprendiendo – cuestionando todo -. Es en el presente de las aulas, su acceso y calidad en donde Guatemala puede hacer un giro para bien. Seguir amamantando el sistema educativo actual es continuar en el pantano y seguir buceando más allá de lo profundo y  oscuro. Un país educado puede generar un estilo de vida digno para todos sus habitantes, hoy y siempre. Ilusa, ingenua pueden decir – no será ni la primera, ni la última vez –,hablar con la verdad no tiene que ser complejo, ni de marrulleros, ni debe ser jamás motivo de persecución o silencio. 

Viviremos tu legado. Nos dejaste tarea. Tarea de mujer audaz, perseverante, dedicada, aventurera y soñadora. Descansa en paz, Claudia Patricia Gómez González.
©sepc 2-junio-2018



miércoles, 30 de mayo de 2018

Las vamos guardando

Las vamos guardando, letras, sílabas, letras sílabas como piezas de rompecabezas que se apilan dentro del estómago. No se sienten como mariposas, no tienen alas, son parte de algo que se acumula. Tienen el olor de las instrucciones con naftalina – es mejor callar –, –  es mejor no decir –,  – hay que mantener el misterio –.

Y un día, estalla la olla, se dispara la presión y todo explota hasta ensuciar las paredes, el techo y el piso. Nos dejamos de atragantar, pero en el camino de destapar salpicamos y escupimos sapos, culebras y una que otra bala que hace más que herir, acaba, aniquila.

Las vamos guardando, letras, sílabas, letras sílabas, y en un momento perdido encontramos el cuaderno vacío, así de la nada, las páginas en blanco, el montón de lapiceros dispuestos a bailar entre los dos.

Y las piezas empiezan acomodarse, un poco a la fuerza al principio, no siempre en el lugar correcto. Reposan unas, descartamos otras, las desaparecemos, perdieron el sentido. Y como que fuera el encaje de la abuela, con precisión que regala el tiempo, el silencio y varios espejos, las otras se van uniendo.

La respiración se hace tranquila, ya no es alboroto, es armar un poco, día a día, todas esas historias hilvanadas en el estómago y en el corazón.

©sepc mayo, 2018

sábado, 26 de mayo de 2018

Guatemala de tantos rostros


Guatemala tierra de oportunidades y primaveras para unos y de falsas promesas y todos los inviernos para otros.


Guatemala de las tantas caras, rostros y miradas puestas en el horizonte. Unos horizontes más lejanos y sin retorno para algunos, otros cerca y al alcance de las manos para otros.

Guatemala de sueños y glorias para los que siempre están despiertos y para los que nunca logran despertar.

Guatemala la cercana la de la vuelta a la esquina, la del barrio, la familuf y amigos y la otra, la lejana, la que se busca más allá de las fronteras.

Guatemala la que se pinta de colores, hierve entre la lava y respira entre el viento que lava pecados, Xocomil, y la otra, la que encuentra al sol en el camino y se cubre por las noches con sábanas de luna.

Guatemala de regocijo de encuentros de abrazos y triunfos merecidos y la de otros, de silencios de encrucijadas de tiempo y búsquedas.

Guatemala, la de tantos, de gente brava, recia, indomable que lucha y se esfuerza aquí y detrás de sus fronteras,  gente que va por un mejor presente y una Guatemala amable -digna de amar- para todos.

©sepc mayo, 2018

viernes, 11 de mayo de 2018

Así, a distancia

Tiene que ser la distancia, solo así puedo quererte, solo así dueles un poco menos. Te acercas demasiado, el alma no resiste, se hace añicos, se hace lágrimas, lastimas. Hay que respirar, dejar espacio entre las penas, propias y ajenas.

Tiene que ser la distancia, solo así puedo quererte, solo así dueles un poco menos. Cada pie descalzo, cada diente perdido, cada mueca de hambre va golpeando cada vez más. Cada niña pariendo otra niña, cada vida perdida sin motivo, cada anciano olvidado en la neblina del atardecer es otra herida más. Cada libro sin leer, cada poema que se pierde, cada llanto de una familia es otra angustia más.

Tiene que ser la distancia, solo así Guatemala puedo quererte, solo así dueles un poco menos. No es cuestión de huir, no es cuestión de olvidarnos y darnos la espalda. Es dejar un corredor donde vuele la brisa, donde quepan otros caminos, otros horizontes, lunas más frescas, soles gentiles y una larga hilera de luciérnagas que iluminen nuestro espacio.

A distancia sí, alejada no, solo así puedo quererte, solo así dueles un poco menos y así, solo así, lucho por ti.

©sepc mayo, 2018

domingo, 29 de abril de 2018

De conjuntos y desvaríos coincidentes


De mis clases favoritas: aquellas de números y su magia. En el camino tuve la fortuna de recibir clases de los maestros de maestros, Dr. Bernardo Morales y Dr. Eduardo Suger, entre otros. Uno de los temas que se quedaron en la cabeza y me obligaron a ver el mundo con otros ojos fue el de los conjuntos. Que si estaba vacío, que si era único, que si tenía intersecciones con otros y hasta dónde, etcétera. 

Todos tenemos ideas, unos menos, otros más, otras serán grandes, unas más pequeñas, unas serán consideradas malas, regular, buenas, muy buenas o excelente como le encantaba exclamar al Dr. Morales. Y hay otras que realmente no son importantes como insistía en recordarnos el Dr. Suger. Hasta los miembros del club de la neurona única aportan, para bien o para mal, pero aportan. El punto era pensar y aplicar lo aprendido. 

En estos años de post conflicto y de medio asomar la cabeza y tener días en que uno cree que ya, hoy sí ya salimos del agujero profundo y de pronto vemos que no, sencillamente no, regreso a los conjuntos. De mis ejercicios favoritos, un tanto «nerd» y qué me importa, es ver la vida en conjuntos. Eso me permite dibujar, dibujar pensamientos, dibujar ideas y descubrir. Descubro extremos, descubro fronteras, descubro límites y descubro infinitos—conjunto abierto—. Encuentro opuestos, encuentro disímiles y encuentro similares, parecidos y cercanos. 

Y el juego que más me apasiona es el de las intersecciones, allí radica el encanto de la teoría de conjuntos. La fusión del encuentro, la fuerza de la convergencia que le da sentido a la vida y que no disminuye en nada el área de no intersección, al contrario la hace interesante. 

Más de 20 años han pasado, la creación de conjuntos ha sido profusa, diversa y extremadamente variada, pero sin dudarlo, las intersecciones, las coincidencias son más, los encuentros son mayores. 

El truco está en respirar hondo, dar un paso atrás y observar desde otra perspectiva alejada del ego. Tal vez un paso atrás no sea suficiente para eliminar la miopía de nuestros ojos, dos o tres podrán servir, distancia prudente que elimine la visión nublada del horizonte. «Visto de cerca, nadie es normal», dice Caetano Veloso, a lo mejor tiene razón y coincidimos en esta intersección. 


©sepc 29/04/2018