lunes, 13 de marzo de 2017

Es lunes


Despertamos, o al menos una parte de nosotros, despierta ante titulares, estadísticas extremas del derrumbe en que nace, vive o sobrevive y muere la niñez guatemalteca. Es urgente despertar, despertar-nos y atender con respeto y dignidad a esta población vulnerable. Esto requiere el concurso de cada uno. No es un lunes cualquiera, pero me gana la esperanza. 

Cada uno podemos desde nuestro campo de acción, emprender acciones responsables en pro de la niñez. Lo que no se vale, es decir, es culpa del otro, es responsabilidad del otro. El país se puede dividir en dos: población menor de edad y población mayor de edad. La población menor de edad, merece un trato aparte.  De los mayores de edad, no todos pueden estar en la iniciativa privada, ¿quién dirigiría con propiedad y democracia el barco? y no todos pueden estar en el gobierno, el gobierno debe ser un facilitador no un generador de riquezas.
  
El razonamiento anterior podrá sonar simplista y no me disculpo por ello, aprendí desde hace mucho tiempo, que los problemas se desmenuzan, se simplifican en sus partes más simples, y entonces, a partir de esos bloques básicos, se arma un panorama ordenado. No es fácil, nadie dijo que tenía que serlo. Desenmarañar las telarañas tejidas por años de desidia, irresponsabilidad e indolencia nos va a tomar tiempo, esfuerzo, dedicación y disciplina. Pero el tiempo es hoy, es ahora, o ahora. 

Despertemos, sí. Despertemos, despertemos el corazón, la mente y veamos con otros ojos, con compasión, amor y respeto a la persona frente al espejo y al prójimo. Es mi deseo que, en Guatemala, la conmemoración del Día Nacional en contra de la Violencia de la Niñez sea una pesadilla del pasado y no exista más una niñez lastimada, violentada, pobre y viviendo en ignorancia. ¡Despertemos! No es un lunes cualquiera, que nos gane la esperanza.
©sepc – 13 de marzo, 2017

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